
¿Es la campaña electoral una herramienta de trabajo popular?
Nuestra actividad organizativa, de vinculación y comunicación con la gente difiere de la práctica política de los partidos tradicionales en el fin mismo de la propuesta, para la cual deliberadamente actuamos tanto ellos como nosotros. Ellos: los propietarios de esas empresas electorales y el torrente grande o pequeño de pedigüeños y apadrinadores de sus bien armados cálculos políticos; y, nosotros: nuestra pequeña organización de familias activando por la vida, sin motivo alguno que no sea el de aportar en la recuperación de la palabra, la capacidad de discutir y sobre todo la recuperación de nuestra menoscabada sabiduría para decidir.
En el camino fuimos descubriendo que, con todo el temor de involucrarnos en una actividad despreciada por los ecuatorianos, el exponer nuestros nombres y fotografías a la opinión de la población donde apenas pudimos llegar y, sobre todo, donde de una u otra manera alcanzamos a tener recepción de nuestra propuesta de vida, que ha sido negada desde cuando la memoria alcanza, no daba otra opción que hacerlo.
¿Hacer qué?
Enfrentar la publicidad mediática y subliminal de las grandes empresas con nuestra ciclo campaña itinerante por los barrios; desenmascarar las masivas concentraciones de gente cargada de compromisos previamente negociados a puerta cerrada con nuestra conversación personal, y entre nosotros mismos, reconvenciéndonos de la gran diferencia entre la tendencia de izquierda y mucho más, con las corrientes mafiosas de la derecha; y, demostrar a nuestras propias "fuerzas", del movimiento en el cual decorosamente actuamos, que más puede las potencialidades creativas del trabajo en equipo que el aluvión de recursos financieros mal gastados y, sin manos ni bocas actuantes para difundir la propuesta: la nacionalización de los todos los recursos estratégicos de la pachamama.
De acuerdo a esto, evaluar el impacto de trabajo político realizado en nuestra campaña electoral no se debe limitar a los resultados obtenidos en la votación en cada localidad ni a nivel nacional.
El trabajo popular realizado durante todo el año, desde la vinculación con el movimiento que terminó conformando el Polo Democrático hasta los días posteriores de la evaluación de los escrutinios, logró que el POLO se posicione como la propuesta radical de izquierda, con una predisposición de alcanzar el Poder (poder y vías de acceso a ese poder a definirse en otro artículo posterior) para la aplicación de un programa de gobierno que canalice a todas las fuerzas económicas y sociales del país al SOCIALISMO ECUATORIANO.
Ante la gente, queda una pequeña esperanza de que si la larga noche neoliberal termina con Correa, no continúe con él, al mando de la "revolución ciudadana", este nuevo Eclipse Neoliberal con careta cristiana y humanista de apariencia social y de protector de la biodiversidad. Siendo lo que es su propuesta: neokeynesianismo, que partiendo de su concepto economicista de Costo Beneficio, está logrando apenas formalizar y regular el despojo y la explotación de nuestro recursos y sobre todo de la fuerza laboral, que dice él representar en la individualización de lo ciudadano.
